martes, 6 de enero de 2026

Proteger los neuroderechos


Rafael Yuste recuerda con detalle el momento en que su carrera como neurocientífico cambió. 

Aquel día de 2014 empezó con un éxito; después de años de trabajo, su equipo por fin había logrado un objetivo que llevaba tiempo persiguiendo: nada menos que manipular el comportamiento de unos ratones mediante la neurotecnología óptica que había desarrollado.

Los animales habían sido entrenados para sorber agua de una cánula cuando veían unos estímulos visuales concretos: unas barritas blancas y negras que se movían de arriba abajo en la pantalla. Pero aquel día los investigadores consiguieron que repitieran el mismo comportamiento simplemente activando externamente un conjunto de neuronas relacionadas con ese estímulo. Apuntando a una docena de células concretas, los científicos lograron controlar el comportamiento de los animales. Tomaron el mando de su percepción visual e hicieron que los ratones chuparan el líquido aunque, en realidad, estuvieran viendo una alucinación y no hubiera ninguna barra en la pantalla.